HISTORIA DE LAS RELACIONES HISPANO-RUSAS | RUSIA ACTUAL | INFORMACION SOBRE RUSIA | CIRCULO EMPRESARIAL HISPANO-RUSO

HISTORIA DE LAS RELACIONES HISPANO RUSAS

El estado español, surgido como resultado del matrimonio de los Reyes Católicos Isabel y Fernando, así como la Rusia de la época de Iván III se formaron casi simultáneamente. A finales del siglo XV (principios del siglo XVI) se refieren las primeras manifestaciones del interés recíproco entre las dos potencias.


Después de las negociaciones preliminares, en 1525 de Moscú a Madrid fue enviada la primera embajada rusa que fue recibida con todos los honores por el emperador Carlos V. Los rusos acordaron la unión política y el comercio mutuamente ventajoso. Al mismo tiempo conocieron los detalles osbre la expedición de Cristóbal Colón.

En la península ibérica surgen varias obras sobre Moscovita y sus vecinos. En los países eslavos, a su vez, se presta cada vez mayor atención a los españoles, estudiando con detenimiento las obras de los teólogos y científicos jesuitas.

El Zar Aleksy Mijailovich, tras un largo paréntesis en las relaciones, envió a Piotr Ivanovich Potiemkin, “cortesano y gobernador de Borovsk”, de embajador a España. Su retrato, pintado por Carreño de Miranda, es ahora una de las joyas más preciadas del Museo del Prado.

El Zar Pedro el Grande, enérgico estratega, que quería a toda costa conseguir para Rusia los accesos a los mares, consideró que era menester para nuestra potencia “buscar de todos modos la cooperación con la parte española”. Para lograrlo, Pedro I estaba dispuesto a casar a su hija Natalia con el príncipe español. Buscando nuevas vías marítimas, comerciales y militares, Pedro I mandó a sus embajadores a Cádiz y estudió el proyecto sobre las relaciones con las colonias españolas. Sin embargo, el camino hacia América a través de Siberia resultó más corto.

Al haber conocido Rusia más de cerca, los españoles amaron este país y empezaron a fundar aquí sus colonias y oficinas comerciales. Vicente Martín y Soler, compositor español, vivió en San Petersburgo los años de su mayor fama. Componía música según los libretos rusos, entre otras para la ópera cómica de Catalina II “Kosometovich, caballero desdichado”.

Luciano Francisco Comelia en sus dos dramas históricos de guerra cantó a la Emperatriz que patrocinaba a los españoles. El general José de Ribas sirvió a la Emperatriz en cuerpo y alma; participante en la guerra ruso-turca, en el asalto a Ismail dirigió la construcción del puerto de Odesa. Su nombre lo lleva la calle centra de la ciudad: Deribasovskaya.

Cuando las tropas de Napoleón invadieron primeramente España y después Rusia, nuestros países concertaron una alianza militar. Según la orden de Alejandro I fue formado un batallón español que juró fidelidad al Emperador ruso.


Después de la victoria sobre los franceses, el gobierno ruso participó activamente en la restauración del rey legítimo al trono español, y a través de su embajador Dmitry Tatischev adquirió una gran influencia en la corte.

Los españoles sirvieron a Rusia a todos los niveles: desde soldado hasta los grados superiores. Agustín Betancourt de Molina, destacado científico e ingeniero, fue designado por el Zar General del Ejército ruso, Presidente del Comité par los trabajos de construcción e hidráulicos y, después, Director General de vías de comunicación. Dirigió la construcción de fábricas en Tula y Kazan, de los puentes en Izhora, Peterhof, y Petersburgo y la edificación de nuevas obras en Moscú, Nijniy Novgorod y Zarkoe Selo. Según la iniciativa de Betancourt fue fundado en la capital el primer Colegio de ingenieros hidráulicos. Hasta su muerte vivió en San Petersburgo y tuvo el honor de ser enterrado en la Necrópolis del Monasterio de Alejandro Nevski.


España y todo “lo español” empezó a estar de moda en Rusia. En España centraron su atención no solo los políticos, sino también los poetas. Alejandro Puchkin, más de una vez aprovechó las exóticas imágenes españolas.


Mijail Lermontov cautivado por la leyenda sobre la procedencia española de su familia, escribió la tragedia “Los españoles”. Ivan Kireevsky tradujo las obras de Calderón. Vasiliy Botkin editó un libro de magníficas notas de viaje por España.

El genial compositor ruso Mijail Glinka fue a España para estudiar su música popular y pasó en el país tres años. Glinka fue el primero de los compositores europeos en apuntar y transcribir el folklore español. Como resultado de este trabajo nacieron sus brillantes composiciones musicales: “Jota aragonesa” y “Recuerdo de una noche de verano en Madrid”.


La novel “Don Quijote” del gran Cervantes despertó el entusiasmo de lso mejores conocedores de bellas letras, influyó en la obra de muchos escritores, llegó a ser tema de numerosas investigaciones, conferencias, libros, películas, obras teatrales y cuadros.


También los españoles se interesaron por las profundidades de un alma afín. Se apasionaron por Turguéniev, Dostoievskiy, Tolstoy y Gorkiy. Los aficionados a la música organizaron giras artísticas para el cantante Sóbinov y el ballet de Diáguilev que se coronaron con un éxito sensacional.

En la época dramática de las revoluciones y guerras civiles, cuando por primera vez en la historia no eran los países que se apoyaban una al otro, sino las ideologías antagonistas, por suerte, se encontraron partidarios del desarrollo de las relaciones tradicionales entre Rusia y España: los conciertos del compositor Alejandro Glasunóv en Madrid y los del guitarrista Andrés Segovia en Moscú, la expedición científica de Nikolay Vavilov y el intercambio de experiencias con los representantes de la escuela científica de Santiago Ramón y Cajal, las actividades del Comité hispano-eslavo y de las asociaciones de amigos de nuestro país, contribuyeron a profundizar los lazos amistosos. Como símbolo de esta firmeza tenemos los matrimonios ruso-españoles de las celebridades mundiales Serguey Prokofiev y Salvador Dalí.

Después del restablecimiento de las relaciones interestatales en 1977, los contactos fueron renovados en todas la esferas y las relaciones se han ido profundizando y estrechando hasta hoy en día.