El cine de Rusia ha tenido
distintas etapas en la historia, desde los orígenes importando los Zares la
novedad desde Francia, pasando por el emblemático cine soviético y llegando al
moderno cine de la actual Federación Rusa.
1. Cine del Imperio Ruso
El cine llegó a Rusia de manos
de los Hermanos Lumière en 1896. El primer film rodado en Rusia fue tomado por
un camarógrafo de los Lumière, se trataba de la coronación del Zar Nicolás II.
Poco tiempo después abrirían salas de exhibición de las casas Pathé y Gaumont.
En 1908 Aleksandr Drankov produce el primer film narrativo ruso Stenka Razin,
dirigido por V. Romashkov. Los siguientes años se producirían más de cien
filmes enteramente rusos que competirían con la producción de Francia,
Alemania, Inglaterra, entre otros.
En 1912 se inauguran los
estudio Khazhonkov y se produce el film Oborona Sevastopolya ("La defensa
de Sebastopol") dirigido por Ivan Mozhukhin, quien también interpretaba el
papel de Napoleón. El Zar Nicolás ayudo a la producción de este y otros films,
e incluso tenía un camarógrafo personal, que tomaba películas
"caseras", pero no existía una promoción oficial desde el estado.
Hacia 1914 con la llegada de la primera guerra mundial, los cineastas rusos se
vuelcan a la producción de filmes patrióticos anti alemanes, aumentando
exponencialmente la producción, llegando a 499 filmes en 1916. Los aliados de
Rusia importaban los mejores y más exitosos filmes, como los de Yakov
Protazonov y Yevgenii Bauer.
Finalmente, en medio de la
guerra, hacia 1917 se produce la Revolución Rusa, si bien hay un cierto intento de
los productores en adaptarse y se hacen algunos filmes anti zaristas,
finalmente el cine del imperio ruso desaparece, al proclamarse la creación de la Unión Soviética.
El último filme de este período en completarse fue "Otets Sergii"
("Padre Sergius") que sería el primer estreno el año siguiente, ya
bajo el régimen soviético.
2. Cine Soviético
Fue una de las más importantes
corrientes dentro del cine primitivo. Películas como “El acorazado Potemkin”
(Bronenosets Potyomkin, Eisenstein, 1925) son consideradas obras maestras del
cine de todos los tiempos.
Este cine nació inmediatamente
después de la Revolución de Octubre, gracias a las políticas del Gobierno soviético
que reconocía la importancia de este medio de comunicación de masas y
estimulaba su producción y la formación de cineastas.
Las principales figuras de la
época fundacional del cine soviético fueron Lev Kuleshov, Vsevolod Pudovkin y
Dziga Vertov. Este cine se caracterizaba por un método de representación no
naturalista, la experimentación y la búsqueda de construcción de conceptos
desde el montaje. El realizador se expone a sí mismo, queda evidente su mirada.
Se recurrirá mucho al documentalismo y se explorarán todas las posibilidades
expresivas del medio, aplicando también las ideas del constructivismo.
Hacia 1921 no había una sala
funcionando en Moscú, hasta finales de ese año, cuando se abrió una que tuvo
gran éxito, y produjo un estímulo a la industria, principalmente reciclando
viejas producciones e importando, por entonces el gobierno no regulaba
demasiado la actividad. Para 1923 habían abierto 89 salas más. Había libertad y
estímulo para producir películas, siempre y cuando estuvieran en la línea
ideológica oficial, sin embargo los líderes del partido advirtieron que era
difícil controlar esto, bajo el gobierno de Stalin, los controles serían más
rígidos y muchas películas terminarían cortadas, re montadas o directamente
prohibidas.
Uno de los más populares filmes
de los años 30 fue Circus. Durante los años cuarenta se pueden destacar
Aleksandr Nevsky e Ivan Grozny, ambos de Eisenstein. Tras la muerte de Stalin,
hacia fines de los cincuenta el cine soviético florece nuevamente, con filmes
como Ballada o Soldate que ganó el premio BAFTA de 1962 en el rubro mejor
película, y Letyat zhuravli, único film soviético que ganó la palma de oro en
el Festival de Cannes. Los sesenta y setenta son también influidos por las
nuevas corrientes cinematográficas del resto de Europa, se destaca entre estos
nuevos cineastas, el surgimiento del polémico Andrei Tarkovsky. También vale la
pena destacar a Mijail Kalatazov por la película Pasaron las Gruyas, de un
extraordinario sentido poético por esa presencia clara pero sublime del trabajo
de cámara, y Grigori Kontzincev por lo que probablemente es la versión más fiel
y exhaustiva (aunque esto implique poco creativa, contrario al quijote de Orson
Welles) realizada jamás del Don Quijote.
Los años ochenta vieron una
diversificación de temas. Se podían abordar temáticas más polémicos. El
resultado fueron películas como Pokayanie, que lidiaba con la represión
estalinista en Georgia, y la alegórica película de ciencia ficción Kin-Dza-Dza,
que satirizaba el estilo de vida en la Unión Soviética.
Hubo otras producciones cinematográficas exitosas, como "Moscú no cree en
lágrimas" del director Vladimir Valentenovich Menshov que recibió desde el
Oscar al mejor film extranjero en 1980, hasta el premio San Michele en el Festival
Internacional de Bruselas (1981), pasando por el Diploma de la Semana del Cine
Joven de Kiev (1979) entre otros.
3. Cine Ruso actual
El cambio de régimen político
trajo aparejado una virtual defunción del cine de calidad en Rusia y las otras
ex repúblicas soviéticas. Se hicieron muy pocos filmes durante la década. Una
parte considerable del nuevo cine Ruso está orientado a la producción
comercial, dejando de lado las aspiraciones artísticas, se ha filmado mucho
cine de acción de baja calidad, comedias y pornografía, dejando poco espacio
para otra clase de producciones.
Aunque la apertura del mercado
ha hecho que producciones menos artísticas sean producidas, aun muchos de los
cineastas rusos intentan nuevamente reavivar la calidad del cine en este país.
Destaca a mediados de la década de los años 1990 el director Nikita Michalkov
quien obtuvo el Oscar a la mejor película extranjera por “Quemado por el sol”.
A su vez en 2002, el director
Aleksandr Sokurov se atreve a innovar, haciendo El arca rusa, el primer film
comercial sin editar de la historia, rodado en alta definición, en una sola
toma, presentando el plano con steadycam más largo que se haya hecho, sumando
un total de 90 minutos de duración.
Otras películas de temática
similar han sido producidas recientemente, como “Vozvrashcheniye” (“El
retorno”), ganadora de premios en el festival de Venecia y Koktebel, aclamadas
por la crítica.